Servicio posventa en Japón: atención al cliente
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Estructuración del servicio posventa en Japón en tres niveles operativos  

El servicio posventa suele analizarse en términos de capacidad de respuesta, cobertura o disponibilidad del servicio. Esos elementos son importantes, pero no explican por completo cómo debería funcionar el servicio una vez que el producto se está utilizando en Japón.

Para las empresas que gestionan productos sanitarios, equipos de precisión, productos industriales u otros productos técnicos, la asistencia posventa requiere una estructura operativa clara. Las consultas de los clientes deben atenderse adecuadamente. Los problemas técnicos deben ser evaluados por el personal adecuado. Las actividades de servicio técnico, reparación y mantenimiento deben documentarse de forma que proporcionen a la empresa una visibilidad útil.

A menudo es aquí donde surge el reto.

Es posible que un equipo de atención al cliente con sede en Japón se encargue de la primera consulta. Un distribuidor puede atender al cliente directamente. Un especialista técnico puede trabajar en la sede central. Los ingenieros de campo pueden encargarse de las reparaciones o el mantenimiento. Aunque cada función pueda ser autónoma, la experiencia de atención al cliente puede resultar confusa cuando los traspasos de responsabilidad no están bien definidos.

Para los clientes, esto puede generar incertidumbre sobre quién es el responsable del problema y qué va a pasar a continuación. Para los equipos internos, puede suponer una fuente de presión cuando la información se encuentra dispersa entre diferentes personas, sistemas o socios.

Esto resulta especialmente relevante para los operadores con sede en Japón, las empresas de dispositivos médicos, los fabricantes de equipos de precisión y las empresas de productos técnicos que cuentan con varios equipos o mantienen relaciones con distribuidores en Japón. Se puede estructurar un modelo práctico de servicio posventa en tres niveles operativos: atención al cliente, asistencia técnica y ejecución sobre el terreno o reparación.

Los tres niveles de asistencia posventa  

Dividir la atención posventa en distintos niveles ayuda a las empresas a definir con mayor claridad quién es el responsable.

NivelFunciónResponsabilidad principal
Nivel 1Atención al cliente y gestión de serviciosRecibir, registrar y tramitar la incidencia
Nivel 2Asistencia técnica y escalado de incidenciasAnalizar el problema y decidir cuál será el siguiente paso
Nivel 3Servicio técnico sobre el terreno, reparación en taller y mantenimientoRealizar las tareas de mantenimiento y documentar los resultados

Se trata de un marco operativo, no de una clasificación jurídica. La estructura adecuada depende de la categoría del producto, el tipo de cliente, las expectativas en materia de asistencia, el modelo de distribución y cualquier responsabilidad específica de Japón que se aplique a la actividad relacionada con el producto o servicio.

Un producto de consumo de menor riesgo puede que solo requiera atención al cliente y gestión de la garantía. Un dispositivo médico, un sistema de laboratorio, un producto industrial o un instrumento de precisión suelen necesitar una estructura más integrada. En esos casos, la atención al cliente, el soporte técnico, la reparación, el mantenimiento, la elaboración de informes y la escalación de incidencias deben funcionar de forma coordinada.

El valor de este modelo radica en que asigna una función clara a cada etapa del proceso de atención al cliente. Ayuda a las empresas a determinar quién es el responsable de cada caso en cada fase, cuándo debe pasar a la siguiente fase y qué información es necesario recopilar a lo largo del proceso.

Nivel 1: Atención al cliente y gestión de servicios

El nivel 1 es el primer punto de contacto.

Aquí es donde un cliente, distribuidor, minorista, hospital, laboratorio o socio comercial plantea una duda o comunica un problema. Algunas consultas son sencillas y pueden resolverse rápidamente. Otras pueden ser el primer indicio de un problema técnico que requiere un análisis más detallado.

El objetivo del Nivel 1 es atender la consulta, recabar los datos pertinentes, registrar la información con precisión y derivar el caso al siguiente paso adecuado.

Esto puede incluir:

  • Gestión de consultas en japonés
  • Tramitación de reclamaciones
  • Gestión de solicitudes de garantía o servicio
  • Creación de tickets
  • Comunicación con los clientes y los distribuidores
  • Actualizaciones sobre el estado del servicio
  • Derivación al servicio de asistencia técnica
  • Informes básicos sobre las tendencias en las consultas

Para los equipos con sede en Japón, esta etapa suele tener más importancia operativa de lo que cabría esperar. Determina la primera impresión que tiene el cliente sobre cómo gestiona la empresa la atención al cliente y influye en la calidad de cada uno de los pasos posteriores.

Si la consulta no se registra correctamente, es posible que el equipo técnico no disponga de suficiente contexto. Si la vía de escalación no está clara, es posible que los clientes tengan que esperar más de lo necesario. Si las consultas de los distribuidores se gestionan de forma diferente según el socio, a la empresa le puede resultar difícil identificar con claridad los problemas recurrentes.

Una estructura sólida de nivel 1 no tiene por qué ser complicada. Lo importante es que sea coherente.

La empresa debe saber quién se encarga de atender cada tipo de consulta, qué información hay que recopilar, cuándo debe remitirse un problema al servicio técnico y cómo se mantendrá informado al cliente o al distribuidor.

Para las empresas más grandes, el Nivel 1 también se convierte en una fuente útil de información operativa. Dado que todas las consultas pasan por esta capa, puede ayudar a los equipos de Japón y a la sede central a comprender qué preguntan los clientes, dónde surgen las quejas y en qué ámbitos podría ser necesario impartir formación adicional o mejorar los procesos.

Nivel 2: Asistencia técnica y gestión de la escalación

En el nivel 2, la asistencia posventa adquiere un carácter más técnico.

Este nivel es importante para los dispositivos médicos, los instrumentos científicos, los equipos de precisión, los sistemas industriales, el hardware informático y otros productos en los que las consultas de los clientes suelen requerir algo más que una respuesta de asistencia general.

En este nivel suele encontrarse un Centro de Asistencia Técnica (TAC). El TAC, que actúa como enlace entre el contacto inicial con el cliente y cualquier otra actividad de servicio posterior, evalúa el problema y determina cuál es el siguiente paso más adecuado.

La consulta puede referirse al uso del producto, a su configuración, a un posible fallo, a la formación de los distribuidores, al mantenimiento, a la reparación o a cualquier otro asunto que deban revisar los equipos de calidad o de cumplimiento normativo. El servicio de atención al cliente registra el problema. El servicio de asistencia técnica lo evalúa.

El nivel 2 puede incluir:

  • Resolución de problemas técnicos de segunda línea
  • Diagnóstico a distancia
  • Asistencia a distribuidores
  • Evaluación técnica
  • Orientación específica para cada producto
  • Derivación al servicio técnico sobre el terreno o a la reparación en taller
  • Derivación a los equipos de calidad, normativos o de cumplimiento, cuando sea necesario
  • Informes técnicos para los equipos de Japón o la sede central

Esta capa resulta especialmente útil cuando una empresa vende a través de distribuidores.

Los distribuidores pueden ofrecer una valiosa cobertura de mercado, pero la asistencia técnica puede resultar irregular si se espera que cada distribuidor resuelva por sí solo problemas complejos relacionados con los productos. Un distribuidor puede tener un profundo conocimiento del producto, mientras que otro puede necesitar más orientación. Uno puede comunicar los problemas con claridad, mientras que otro quizá solo los remita a un nivel superior cuando el cliente ya se encuentra frustrado.

Un servicio de asistencia técnica centralizado contribuye a reducir esa variación. Ofrece a los distribuidores un punto de referencia fiable al que acudir para plantear dudas técnicas, al tiempo que ayuda a la marca a mantener un nivel de asistencia más uniforme en todo el mercado.

Para las empresas de dispositivos médicos, esta distinción resulta especialmente útil. Algunas consultas pueden resolverse mediante orientaciones o la resolución de problemas. Otras pueden requerir reparación, mantenimiento, documentación o su derivación a un proceso más controlado. El modelo de asistencia debe ayudar a los equipos a reconocer la diferencia con la suficiente antelación para actuar de forma adecuada.

Sin el Nivel 2, las empresas pueden pasar demasiado rápido del soporte básico al servicio de campo, o demasiado lentamente de una consulta técnica a la vía de escalación adecuada. Con el Nivel 2 implantado, la empresa puede tomar decisiones más fundamentadas antes de enviar a alguien in situ, aceptar un producto para su reparación o escalar el caso internamente.

Nivel 3: Servicio técnico sobre el terreno, reparación en taller y mantenimiento

El nivel 3 es la capa de ejecución de servicios.

Es aquí donde el modelo de asistencia pasa de la comunicación y el diagnóstico a la intervención técnica sobre el terreno. En el caso de muchos productos técnicos, esta es la fase que más importa a los clientes, ya que afecta directamente al tiempo de actividad, al rendimiento y a la confianza en el producto.

El nivel 3 puede incluir:

  • Servicio técnico in situ
  • Asistencia para la instalación
  • Mantenimiento preventivo
  • Mantenimiento correctivo
  • Reparación en taller
  • Sustitución de piezas
  • Manejo de equipos prestados o de demostración
  • Logística inversa
  • Documentación del servicio
  • Informes de reparación y mantenimiento
  • Comentarios dirigidos a los equipos de TAC, atención al cliente, sede central, calidad o cumplimiento normativo

Para los operadores con sede en Japón, el Nivel 3 puede resultar difícil de ampliar a nivel interno. Los equipos pueden ser reducidos, las carteras de productos pueden ser amplias y las solicitudes de servicio pueden proceder de múltiples ubicaciones. Incluso cuando una empresa cuenta con ingenieros experimentados, es posible que no disponga de la capacidad suficiente para dar soporte a todos los productos, clientes o regiones de forma coherente.

Para las grandes empresas de dispositivos médicos, el reto puede residir más en la coordinación que en la capacidad básica. Es posible que la empresa ya cuente con una filial en Japón, pero la responsabilidad de los servicios puede seguir repartida entre las distintas líneas de productos, unidades de negocio, distribuidores y equipos globales.

En ambos casos, el Nivel 3 debería volver a conectarse con el resto del modelo de soporte.

El servicio de atención al cliente debe conocer el estado del servicio. El equipo de atención al cliente (TAC) debe comprender qué ha detectado el equipo de campo. La dirección de Japón y la sede central deben poder identificar patrones que puedan afectar a la formación, al rendimiento de los productos, a la experiencia del cliente o a la planificación futura del servicio. Los equipos de calidad o de cumplimiento normativo deben recibir la información que necesitan cuando un problema requiera su revisión.

Aquí es donde la documentación cobra importancia.

Una visita de servicio o un caso de reparación finalizados no deben limitarse a resolver el problema del cliente. Deben generar un registro útil para la empresa, en el que se indique qué ocurrió, cómo se gestionó y si es necesario realizar un seguimiento.

Elegir la estructura de servicio posventa adecuada

No todas las empresas necesitan el mismo modelo.

La estructura adecuada depende del uso que se le dé al producto, de quién sea el cliente, del grado de complejidad técnica del producto y del nivel de apoyo que la empresa pueda ofrecer internamente desde Japón.

Situación de la empresaEstructura probable
Producto de consumo de bajo riesgoAtención al cliente de nivel 1 y gestión de garantías
Producto técnico que se comercializa a través de distribuidoresNivel 1 más Nivel 2 TAC
Filial en Japón con una plantilla de atención al cliente reducidaAsistencia para socios de nivel 2 y nivel 3
Empresa de dispositivos médicos o de equipos de precisiónModelo integrado de los niveles 1, 2 y 3
Empresa que depende de un distribuidorGestión centralizada del TAC, la presentación de informes y la escalación
Gran empresa con varias divisionesModelo de asistencia estandarizado para todos los productos, equipos y canales de servicio

Antes de elegir una estructura, las empresas deben definir cómo se distribuyen las responsabilidades a lo largo del proceso de asistencia.

Una reseña útil debería aclarar lo siguiente:

  • Cómo se registran las consultas en el sistema de asistencia
  • Cómo se registran, se hacen un seguimiento y se comunican los problemas en japonés
  • Cómo se evalúan y se remiten los problemas técnicos
  • Cómo reciben los distribuidores asistencia técnica
  • Cómo se gestionan las actividades de servicio técnico, reparación y mantenimiento
  • Cómo se documentan los resultados de los servicios
  • Cómo se analizan los problemas recurrentes, las cuestiones relacionadas con la calidad, los asuntos de seguridad o los problemas relacionados con el cumplimiento normativo
  • Cómo se transmite a la sede central la información sobre la actividad de los servicios en Japón

Esta revisión suele poner de manifiesto deficiencias que resultan difíciles de detectar durante las operaciones cotidianas.

Una empresa puede contar con un servicio de atención al cliente, pero carecer de un nivel de escalación técnica. Puede tener distribuidores, pero con un sistema de informes limitado. Puede disponer de ingenieros de campo, pero sin un historial de servicio integrado. Puede contar con la supervisión de la sede central, pero con una visibilidad limitada de la experiencia de los clientes en Japón.

Para las empresas que ya operan en Japón, este proceso puede poner de manifiesto en qué aspectos la calidad del servicio, la visibilidad ante los clientes o la coordinación interna están llegando al límite. Para las empresas que se preparan para su lanzamiento, puede ayudar a garantizar que se tenga en cuenta la asistencia posventa antes de que surja el primer problema grave con un cliente.

Cómo COVUE facilita una atención posventa estructurada en Japón

Las organizaciones que necesiten contar con servicios posventa en Japón sin tener que desarrollar todas las funciones internamente pueden recurrir a COVUE para respaldar la estructura operativa que hay detrás de la marca.

En función del producto y del modelo de asistencia, esto puede incluir atención al cliente en japonés, TAC, servicio técnico sobre el terreno, reparación en taller, coordinación del mantenimiento, asistencia a distribuidores, apoyo a las ventas internas y elaboración de informes de servicio.

Para los operadores con sede en Japón, esto puede ayudar a ampliar la cobertura del servicio sin ejercer una presión innecesaria sobre los equipos internos. En el caso de las grandes empresas de dispositivos médicos, puede contribuir a ofrecer un nivel de servicio más homogéneo en todos los productos, distribuidores y canales de atención al cliente. COVUE también puede funcionar como una extensión de servicio con marca propia o de marca blanca. Esto permite a las empresas incorporar capacidad en Japón sin dejar de mantener el control sobre la relación con el cliente.

La idea general es sencilla: la asistencia posventa en Japón no debería depender de traspasos informales entre el servicio de atención al cliente, los distribuidores, los equipos técnicos y el servicio de campo. El modelo más sólido es aquel en el que la responsabilidad, la escalación, la documentación y la presentación de informes quedan claras desde el principio.

Si tu equipo en Japón carece de recursos suficientes, tu modelo de distribución limita la visibilidad o tu proceso de posventa depende en exceso de una coordinación informal, el siguiente paso práctico es analizar en qué aspectos es necesario reforzar la estructura de apoyo.

COVUE ayuda a las empresas a crear estructuras de servicio posventa en Japón que se adapten al producto, al modelo de asistencia y a las necesidades operativas a largo plazo de la empresa en ese país.

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